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Publicado por diemmatotal Siempre Evolucionando para Ud

Desde unos pocos segundos a varios siglos. El grado de complejidad de una contraseña puede hacer que un ‘hacker’ la descifre sin apenas esfuerzo o que no lo consiga ni con los equipos más potentes. El blog de la empresa de seguridad informática Kaspersky Lab calcula el tiempo que se tardaría en descifrar una clave.

Para ello el usuario debe introducir una clave similar a la suya (y nunca la suya) y automáticamente se calcula el tiempo que alguien con conocimientos informáticos y malas intenciones necesitaría para hacerse con la contraseña según el tipo de ordenador que utilice el potencial ‘hacker’.

Cómo escoger una contraseña segura

“Se han mejorado mucho las técnicas para descifrar contraseñas, con los avances de la tecnología y el aumento de la potencia de los ordenadores es mucho más sencillo hoy”, expone Dani Creus, investigador de seguridad de Kaspersky.

Los dos factores principales que influyen en la robustez de una contraseña pueden parecer obvios: longitud y complejidad. “Usando letras, alternando mayúsculas y minúsculas, números, otros caracteres…”.

Para conseguir complejidad sin que con ello termine por resultar imposible recordar la contraseña uno mismo, los expertos recomiendan usar códigos mnemotécnicos. Por ejemplo, a partir de frases que tengamos grabadas construir una clave basada en las iniciales de cada una de las palabras y completarla con algún número o símbolo. “Crearla a partir de patrones que sean fáciles de recordar”.

Otra opción es utilizar un gestor de contraseñas con cifrado seguro donde almacenar todas las claves que se tienen para las diferentes cuentas: redes sociales, correo electrónico u otros portales web.

Los expertos apuntan que es clave no reutilizar una misma contraseña para diferentes servicios, una práctica habitual. De no hacer caso a esta recomendación, se corre el riesgo de que “si hackean la contraseña de una cuenta, tienen acceso a las demás”.

Las últimas grandes brechas de seguridad, como Heartbleed, pusieron de manifiesto que hay gente que sigue usando passwords muy básicos como 12345. En todo caso, como apunta Creus, “afortunadamente los sitios web que almacenan información sensible no permiten a los usuarios utilizar claves tan sencillas”.

“Se trata de encontrar un equilibrio entre funcionalidad y seguridad, aunque a veces no sea cómodo”, concluye Creus. Escoger una contraseña lo suficientemente fuerte para ponérselo difícil a los hackers sin que resulte imposible recordarla.