Subir fotos y videos de los hijos en Internet no es ilegal, pero tiene sus riesgos

por diemmatotal Siempre Evolucionando para Ud  -  20 Octubre 2013, 16:51  -  #Tecnologia

Subir fotos y videos de los hijos en Internet no es ilegal, pero tiene sus riesgos. Exponer la intimidad, condicionar el futuro y abrir la posibilidad al acoso son algunos de los peligros, dicen.


Según una encuesta del sitio Posterista.co.uk del Reino Unido, 94% de los padres postean fotos de sus hijos. El 64% lo hace tres veces a la semana y el 74% de los padres de recién nacidos reconoce haber subido una foto de sus niños a los 60 minutos, en promedio, de haber dado a luz. En España, un estudio realizado por la firma Samsung reveló que cada día se suben 5,7 millones de imágenes a Internet. Uruguay no es la excepción. "Acá también pasa y cada vez más. Y ya no es un tema solo de los más jóvenes, también lo hacen padres y abuelos", dice Balaguer.

Detrás de esta actitud un tanto exhibicionista hay un cambio cultural: los conceptos de privacidad e intimidad ya no son los de hace un lustro, mucho menos los de comienzos del siglo XXI. "Nosotros estamos viendo ese cambio casi en tiempo real. Lo que era censurable hace tres o cuatro años... ¡Hoy es legítimo! Son cambios que nos muestran que hoy parte de la validación de las personas pasa por aparecer en las redes sociales, si no aparece ahí es casi como si no existiera".

Sobre todo en los adolescentes, aunque también en los adultos, la popularidad es directamente proporcional a la cantidad de comentarios y de "Me gusta" en el perfil de Facebook. Es lo que la española Nora Rodríguez, autora del libro Educar niños y adolescentes en la era digit@l llama "narcisismo autista": "Tú subes doscientas fotos de tu retoño, y esperas que los demás te escriban de forma inmediata algún comentario. Y ojo como no te escriban...", comentó al diario ABC.

En esa red social las políticas de privacidad existen, pero cambian frecuentemente y hay que saber manejarlas según los intereses y las necesidades. Para Balaguer, uno de los mayores problemas es creer que Facebook es un ambiente íntimo. "Esa falacia muchas veces está presente. La gente cree que solo lo está publicando entre amigos y se olvida que es potencialmente público, que alguien lo puede compartir, que alguien lo puede copiar, que puede circular". Por ello, el especialista recomienda: "Ante la duda, mejor abstenerse".

Para Adriana Hosner, presidenta de la Asociación Gestáltica del Uruguay, hay temas "sagrados, íntimos y frágiles" que están mejor cuidados en la intimidad. "Uno manda la información desde la alegría y la inocencia pero no sabe con qué ojos mira realmente el amigo o el amigo del amigo o un intruso que envidia o solo busca información para malas jugadas", advierte.

Los expertos coinciden en que es importante anticipar las consecuencias y discernir si esta exposición temprana podría llegar a generar efectos negativos. "En estos tiempos de aumento de criminalidad a través de la manipulación de la información sobre las personas sería más indicada la discreción", aconseja Hosner.

¿Se puede borrar el pasado?

Hay dos herramientas de Internet que ayudan a manejar la identidad digital: Facewash. Es una aplicación de Facebook que permite a los usuarios bucear por toda la información publicada en su perfil, ver su interacción en la red social y eliminar todo lo que desee.

Reppler. Es una herramienta más completa que permite ver qué imagen está dando el usuario en la Red. Analiza sus comentarios y movimientos. Es conocida como la aplicación "que controla nuestra reputación".

Los padres que son 2.0

Que la actitud frente a la computadora y las redes se moldea con el ejemplo no es una novedad. Y en ese sentido, la edad de los nuevos ciberpadres influye. Aunque no entran dentro de la categoría de nativos digitales, los menores de 30 años suelen tener una relación más cercana y natural con la tecnología. "Se nota en cómo juegan con sus hijos", ejemplifica Roberto Balaguer. Para los mayores de 40, en cambio, el universo de las redes sociales resulta lejano y difícil. Si en un hogar subir fotos desde el celular o la computadora es habitual, es probable que los niños vean esa conducta como normal y la interioricen sin cuestionarla. También hay excepciones: los pequeños que no disfrutan de ver cómo su imagen recorre la Red. "Hay que empezar a respetar la gestión de la imagen de los otros", señala Balaguer.

El debate llegó a Internet

Como no podía ser de otra manera, el tema ya generó debate en la propia Red. En Estados Unidos, el "bloguero parental" Ammy Webb, de Slate.com, escribió que nunca va a publicar fotos de su hija.

"Nada. Es la única manera de defenderla contra el reconocimiento facial, Facebook y la extracción corporativa de datos personales".

A lo que Andrew Leonard, de Salon.com, respondió: "Un tanto extremista y ridículo". Y agregó: "La razón principal de por qué tantos de nosotros estamos compartiendo con alegría videos, historias y fotos, es que así fortalecemos los lazos que unen a una comunidad más grande que la familia y amigos. Si bien el anonimato puede perderse a través de este proceso, también se gana algo valioso, un sentimiento de unión que a menudo está ausente en la vida moderna".

Los excesos en las redes

En Estados Unidos, este fenómeno de los padres que comparten en exceso fotos e información de sus hijos en las redes sociales ya tiene un rótulo: "oversharenting", que combina los verbos "share" (compartir) y "parenting" (ser padres) con el prefijo "over" (sobre o demasiado). En Uruguay, el psicólogo especializado en nuevas tecnologías Roberto Balaguer descree que se trate de una conducta exclusiva de lo parental. "Creo que hay un sobredimensionamiento de la publicación en todas las áreas. La gente publica desde lo que come hasta adonde viaja, lo que logra, el espectáculo al que asiste... Hay una vida social que se valida en el compartir hacia afuera en lugar de hacia adentro, como sucedía antes".

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